Presencia

Presencia

Caminaba distraída, hasta que el brillo de las luces en la noche, captó al fin mi atención.

Un suspiro de tristeza, y ese sentimiento de vacío… Sigo caminando, las ultimas hojas del otoño llenan la acera, no hay nieve que las cubra, en esta ciudad el manto blanco es uno de esos milagros, que, como los míos, nunca parecen llegar.

Ya en casa, entre las cosas de Navidad encuentro esos juguetes del cotillón que se iluminan. ¿No fui a comprar esto hace unos días? No, fue el año pasado, pero realmente parece como si fuera ayer. Uno se da cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, cuando es consciente, que otra vez es Navidad.

Y otra vez esperando con prisa que pasen los días para que acabe el año, a ver si el próximo es mejor.

Pero… ¿y sí de repente miro con atención?

Soy consciente ahora de todos los diferentes diseños de luces, algunos son una maravillosa y sorprendente mezcla de colores. A mis oídos llega el villancico que suena en la radio, y puedo ver en el rostro de los niños, la ilusión por los magos que vienen de otro mundo.

¿Y qué tal hacer algo nuevo? Como patinar en la pista de hielo, esa que estará temporalmente en la calle. Y antes de correr a escribir los propósitos de año nuevo, saborear los últimos días, dar las gracias por lo aprendido y lo logrado, aunque sea… pequeña cosa.

Entonces soy consciente que la Navidad nos recuerda, en qué momento estamos, te hace vivir el presente, y te susurra al oído… que bajo el árbol siempre encontrarás: el regalo del Amor, y la Esperanza.

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  1. Muy bonito

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